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Sobre mí

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Cuando llegué a la Gerencia Legal de Publicaciones Semana, recién desembarcado de mi MBA, tenía claro que los primeros tres meses definirían todo lo que vendría después. Así que antes de opinar sobre contratos o estructurar políticas jurídicas, me puse a entender el negocio: cómo se hace dinero aquí; a quién le vendemos y qué le vendemos; cómo lo producimos, cómo controlamos la calidad; cómo hacemos cuadrar los números. Dos semanas después, tras mucha lectura y muchas conversaciones, tenía un mapa claro de dónde había aterrizado — y lo que tenía que transformar para que mi paso por ahí fuera exitoso.

Antes de Semana, comencé mi carrera de abogado en Gómez Pinzón, donde formé mi criterio jurídico y mi metodología. Luego pasé por EPM Bogotá, donde conocí todo el negocio de telecomunicaciones desde sus contratos — escuchando a mis colegas de otras áreas, aprendiendo de ellos, y dando mi aporte. Aprendí que un buen abogado necesita entender la realidad desde otras ópticas: las finanzas, las operaciones, el mercado, las personas. Esa inquietud me llevó a un MBA en Cranfield (Reino Unido), y de regreso a mi país a la Gerencia Legal de Publicaciones Semana.

Después de Semana vino el emprendimiento. Fundé Duna Consulting cuando Legal Ops y Legal Tech todavía no eran términos utilizados para describir lo que hacía: automatizar documentos para notarías y departamentos jurídicos y transformar sus procesos de generación de documentos en masa. Ese fue un camino arduo que me llevó, años después, a Docugility, una firma de Estados Unidos que hacía lo mismo que yo hacía, a una escala mucho más grande. Allí llegué a ser CIO, liderando la forma en que hacíamos implementaciones de tecnología en firmas de abogados de múltiples países. Siempre en la misma frontera: derecho, negocios y tecnología, desde antes de que el mercado supiera que la necesitaba.

Pero siempre fui humanista. Y en algún momento de ese recorrido me di cuenta de que lo que más me apasionaba no era el derecho ni la tecnología. Mi pasión y mi propósito de vida es el desarrollo de otras personas. Eso me llevó al coaching y al desarrollo de liderazgo.

Cuando decidí formarme como coach, lo abordé como he abordado siempre las cosas importantes: con rigor y sin atajos. Elegí el Co-Active Training Institute (CTI) — una de las escuelas de coaching más reconocidas del mundo, y la que estableció muchos de los estándares que hoy definen la profesión. De ese camino salí con las credenciales de Certified Professional Co-Active Coach (CPCC) y Associate Certified Coach (ACC) de la International Coach Federation.

Complementé esa formación con dos elementos que considero esenciales para trabajar con líderes jurídicos: la certificación como Leadership Circle Profile Practitioner — un modelo de liderazgo respaldado por décadas de investigación y correlacionado con alta efectividad — y el Leadership Program de CTI, un programa que trabaja el liderazgo desde adentro: desde quién soy y cómo me relaciono con quienes me acompañan.

Fuera de las sesiones, sigo siendo el mismo. Soy amante de la naturaleza, de la música clásica y del new age, de los juegos de estrategia, de la meditación y de una buena conversación sobre temas interesantes. Me encanta aprender algo nuevo cada día — de todo un poco, y siempre un poco más profundo de lo habitual.

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